Hola,
La descubrí por casualidad. Estaba entre una multitud, pero yo me fijé en ella, todo y que estaba apartada del resto, detrás de otros. Nadie le hacia caso excepto yo, que sólo tenía ojos para ella.
Era blanca, blanquísima, y su tacto era extraordinariamente suave. Me acerqué con suavidad y la rocé con la yema de mis dedos. Notar su tacto fue maravilloso. Era como tocar la piel de un melocotón.
Pero al fijarme bien, supe que no era para mi. No me lo podía permitir y salí del lugar.
Anduve dando vueltas, pensando en ella. Su blancura, su tacto aún en mis dedos,...Me atormentaba la idea de que otra se la llevara y yo hubiera tenido la oportunidad y la hubiese dejado escapar, porque por más que miré no vi otra como ella.
No me lo pensé y volví al lugar y allí estaba......Esperándome donde la dejé.
Así que la cogí de la percha, me la probé y la pagué en caja. Y puedo asegurar que es la chaqueta trench más maravillosa, blanca y suave que he visto los días de mi vida.
B-sos,
Justa Osadía
P.D: Abernathy si lees esto no puedo entrar en tu blog y me apetece. Se queda la pantalla en blanco nuclear como mi trench.